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Notas y Opiniones Argentina: Daga Atlántica; de la suspensión a la realización

Cambios y opción militante por la subordinación estratégica

El pasado 8 de marzo los pueblos del mundo le propinaron tres contundentes derrotas a Trump en un campo de batalla en el que él no cree: el de la democracia. En Irán, Colombia y Venezuela en el día internacional de la mujer, en situaciones distintas y de diferente manera, la antidemocracia y el fascismo recibieron duras derrotas que son expresión de la repulsa mundial a la práctica absolutista e imperial de Washington.

Es fundamental aclarar la situación del ejercicio Daga Atlántica ya que la información ha evolucionado rápidamente en este abril de 2026 debido al complejo escenario en Medio Oriente. A diferencia del operativo Gringo-Gaucho de 2024, este era un ejercicio de operaciones especiales de una escala sin precedentes.

Hubo una confusión inicial. A principios de abril, el Comando Sur de EE. UU. (SOUTHCOM) notificó que no podría cumplir con el despliegue original debido a la necesidad de reasignar activos estratégicos (especialmente aeronaves de apoyo) hacia el frente de Oriente Medio. Esto produjo alarma en el gobierno argentino ya que era interpretado como un desaire hacia sus gestos de subordinación extremos.

Sin embargo, se produjo una reprogramación y reformulación. Así el Poder Ejecutivo nacional, mediante decreto publicado el 17 de abril de 2026, autorizó formalmente el ingreso de las tropas. El “nuevo” ejercicio comenzará el 21 de abril (con la llegada de los primeros escalones) y se extenderá hasta el 12 de junio de 2026. Se prevé un despliegue de 42 días, con una fase táctica y una operacional.

Entonces “Daga atlántica” en términos públicos no se canceló, se reformuló y reprogramó. Pero es prácticamente otro ejercicio en gran parte de su concepto y especialmente en su dimensión. Aunque mantiene sus objetivos geopolíticos. Mantener el nombre a pesar de las suspensiones o cambios de escala, esto sirve para mantener la partida presupuestaria. Así es más fácil reprogramar algo que ya tiene nombre y asignación que crear un expediente nuevo. Permite que los oficiales de enlace sigan trabajando sobre los mismos anexos técnicos. Algunos lo justifican como una práctica de confusión al oponente ya que si el nombre es el mismo pero las unidades cambian, el servicio de inteligencia rival (ej. China) tiene más dificultades para evaluar cuál es la verdadera capacidad que se está desplegando. Aunque esto sea, más bien, una “justificación comodín”. “Daga Atlántica” se pretende presentar hoy como una “marca” que cubre desde un entrenamiento de comandos hasta una operación de reaseguro geopolítico de EE. UU. en el Cono Sur frente al avance de la multipolaridad. Un gesto claro de alineamiento.

Cambios en las Unidades de EE. UU.

La “suspensión” que se anunció inicialmente se tradujo en una reducción del número de efectivos y algunos cambios en los medios aéreos para optimizar recursos:

A pesar de la reducción, se mantiene la llegada del AC-130J Ghostrider. Es un hito histórico, la primera vez que esta aeronave cañonera de quinta generación opera en suelo argentino. SE mantienen unidades de Fuerzas Especiales. Participan elementos de los Boinas Verdes (Army) y del AFSOC (Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea). Se redujo la cantidad de personal de apoyo logístico, pero se mantuvo el núcleo operativo de élite.

Despliegue Paralelo (PASSEX): Mientras ocurre Daga Atlántica en tierra, en el mar se realizará el PASSEX con el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley, que cruzarán la Zona Económica Exclusiva (ZEE) a fines de abril. Sin entrar al territorio nacional. Las Sedes y Escenarios, se reducen. Debido a la reprogramación, se concentraron las actividades en tres núcleos principales para optimizar la logística ante la reducción de elementos. Serán Moreno en VII Brigada Aérea de la FAA (base de operaciones para las aeronaves de operaciones especiales). Córdoba: Guarnición Militar Córdoba (entrenamiento en paracaidismo de alta infiltración y combate urbano). Puerto Belgrano / Baterías para maniobras de fuerzas especiales navales (Buzos Tácticos y Comandos Anfibios).

Para este abril de 2026, los cambios entre lo proyectado originalmente y lo que finalmente se está ejecutando son significativos. Estos cambios reflejan tanto la volatilidad del escenario internacional como el interés del gobierno argentino por mantener la actividad a pesar de los obstáculos.

Basado en las directivas recientes del Estado Mayor Conjunto (EMCO) y las notificaciones del SOUTHCOM, los cambios principales se agrupan en tres ejes:

1. El Factor “Disponibilidad”: Reducción y Reemplazo de Medios. Originalmente, el ejercicio estaba planteado como un despliegue masivo de fuerzas especiales con un fuerte componente de transporte estratégico. Sin embargo, la escalada de tensiones en Oriente Próximo obligó a EE. UU. a retirar activos que ya estaban asignados. Aeronaves de Transporte; Se canceló la llegada de dos C-17 Globemaster III originales. En su lugar, el apoyo logístico se redujo a aeronaves de menor porte (C-130J) para el traslado de equipos, lo que obligó a las Fuerzas Especiales de la FAA y el Ejército a asumir una carga logística mayor con medios propios. Argentina se esforzará en aportar equipos para cubrir las falencias de EEUU, acentuando su voluntad para la realización del ejercicio. El “Cierre” de la Brecha; a pesar de las bajas, se mantuvo el AC-130J Ghostrider. Según señalan los actores el cambio cualitativo más importante es que se pasó de un ejercicio de “gran escala de personal” a uno de “alta precisión tecnológica”.

2. Cambios en la Doctrina de Entrenamiento

El planteo original era una simulación de combate convencional en terreno abierto. Los cambios registrados en las últimas semanas han volcado el ejercicio hacia la Guerra de Mosaico y Operaciones Multidominio.

Se enfoca en operaciones con UAS (Drones). Para ello se incorporó a último momento un módulo intensivo de defensa contra drones y uso de municiones merodeadoras (drones kamikaze), lección aprendida directamente de los conflictos actuales. Y Ciberdefensa. Para ello se sumó una célula de especialistas del Comando de Ciberdefensa de EE. UU. que no estaba en el cronograma inicial, para testear la resistencia de las comunicaciones encriptadas de las unidades argentinas frente a interferencias.

3. Reducción del Perímetro Geográfico

El anuncio original preveía maniobras en cinco provincias. Para optimizar el combustible y la logística (que sufrió recortes presupuestarios en ambos países), se centralizó el ejercicio y se suspendieron las fases previstas en la Patagonia, Chubut/Santa Cruz, (donde además de ser más caro podía significar algún “ceño fruncido de Inglaterra).

Toda la actividad se concentró en el triángulo Buenos Aires (Moreno) – Córdoba – Puerto Belgrano. Esto permite que el AC-130J opere desde una sola base central, optimizando las horas de vuelo.

En resumen, el ejercicio Daga Atlántica se presenta ahora como un laboratorio técnico de élite, frente al anterior despliegue presentado como masivo. La reprogramación salvó el ejercicio, pero bajo condiciones que exigen una integración mucho más estrecha y dependiente de la tecnología específica que aporta el SOUTHCOM.

Se podría considerar que bajo el nombre “Daga Atlántica” conviven dos realidades distintas. Más allá del entrenamiento de comandos, un ejercicio con este nombre puede servir como cobertura para el Pre-posicionamiento de Existencias de Guerra (WRM). Bajo la excusa de un ejercicio de 42 días, EE. UU. despliega repuestos, munición técnica y sistemas de comunicación en bases argentinas (como la VII Brigada). El objetivo sería dejar una infraestructura lista para que, en caso de una crisis global o regional, las fuerzas estadounidenses no tengan que cruzar el océano con todo el equipo, sino simplemente enviar al personal. Esto es pura Estrategia de Mahan aplicada a la era de la logística rápida.

El Ejercicio es una “Señalización Estratégica” a terceros Como bien señalaba Alexander Dugin en sus tesis sobre la multipolaridad, los ejercicios militares son “actos de lenguaje”. El destinatario no es Argentina, sino China, Rusia o cualquier otro competidor estratégico de EEUU. Al usar un nombre tan agresivo como “Daga”, EE. UU. está señalando que el Atlántico Sur como un área bajo su custodia directa. Es un ejercicio de negación de espacio para el polo euroasiático.

El Ejercicio es de “Validación de Interoperabilidad Orgánica”. Este ejercicio podría ser visto no como una práctica de tiro, sino como un ensayo de integración burocrática. Bajo el mismo nombre, se están probando los protocolos de la Ley de Defensa Nacional argentina y su compatibilidad con las leyes de EE. UU. para el “apoyo de nación anfitriona”. El ejercicio real es ver qué tan rápido el Congreso y la justicia argentina pueden autorizar movimientos de tropas extranjeras en situaciones de emergencia. Y como superar las trabas legales y políticas locales.

Los cambios demuestran la fragilidad de la Autonomía. Argentina tuvo que aceptar que EE. UU. recortara medios y cambiara fechas unilateralmente debido a sus propias prioridades globales. El hecho de que Argentina haya aceptado estos cambios “sobre la marcha” confirma una posición de Dependencia Nacionalizada en lo que respecta a la agenda de seguridad.

Puede ser un “Ejercicio de Captura de la Voluntad”, si el nombre “Daga Atlántica” se vuelve un paraguas para que las Fuerzas Armadas argentinas dejen de pensar en hipótesis de conflicto propias y pasen a pensar solo en las hipótesis del Pentágono, se produce un vaciamiento de la Conciencia Nacional. El ejercicio, entonces, no es militar, sino psicológico-institucional.

Desde la “Guerra de Mosaico”: Se podría considerar un ejercicio de Mapeo del Terreno. Las aeronaves como el AC-130J no solo vuelan para que los pilotos practiquen; sus sensores de última generación mapean digitalmente el territorio, las frecuencias de radio y las firmas de radar locales. El “ejercicio” es, en realidad, una recolección masiva de datos para el mosaico de información global de EE. UU.

Esta situación muestra las tensiones de la Dependencia. Argentina reprograma sus agendas según las necesidades del “Centro” (EE. UU.), que prioriza sus conflictos globales. Sin embargo, el hecho de que el ejercicio se realice a pesar de todo indica que el gobierno actual busca consolidar su aceptación como espacio dependiente, pero con capacidad y aceptar la agenda de seguridad de EE. UU. para obtener a cambio acceso a tecnología (como el AC-130J) y estatus de socio preferencial.

En síntesis. El ejercicio Daga Atlántica 2026 está activo. Si bien es más “compacto” de lo planeado originalmente por el contexto bélico internacional, su realización confirma la intención estratégica del gobierno argentino hacia una interoperabilidad total con las fuerzas de la OTAN. Y con esa intención forzar la voluntad política interna y lograr que EEUU decida la realización de un ejercicio en momento donde sus fuerzas e intereses están concentrados en otra región.

* Guillermo Martín Caviasca Doctor en Historia UBA / Autor de libros de historia sobre el movimiento obrero, historia militar y geopolítica / Experto en Defensa. Miembro del equipo de PIA Global.

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