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Notas Iplac Imposibilidad de Comprender

Occidente no puede comprender la fuerza de un Pueblo y de un Estado, que no se rigen solo por intereses económicos; sino que, por el contrario, se apoyan en sólidos cimientos espirituales y religiosos. El “martirio” del Ayatollah Alí Khamenei – su decisión de no abandonar el domicilio donde se alojaba, a sabiendas de que podría morir – muestra que la cosmovisión que los iraníes tienen de la vida, no se parece en nada a la tenemos los occidentales, incluyendo a los sionistas israelíes. Las bombas que caen sobre Teherán, galvanizan a una población que a lo largo de décadas, por no decir, siglos, ha soportado situaciones similares o incluso peores. Un soldado estadounidense muert,o es un problema a explicar; decenas, una tragedia comunicacional; cientos, un punto de ruptura electoral y social.

Los analistas educados en la perspectiva europea y anglo sajona, adjudican al adversario los mismos esquemas de razonamiento con los que ellos y sus dirigentes se mueven y actúan. Pero se equivocan, porque hay dimensiones que no contemplan en sus opiniones vacuas: la muerte, el tiempo, la Fe y el sacrificio, se miden con otros raseros distintos a los Hedonismo. Y aquí, derechas e izquierdas, cometen los mismos yerros, porque pertenecen al mismo “complejo civilizatorio” al decir de Arnold Toynbee. La “Guerra” es un fenómeno complejo, que no se rige por conceptos como: “Mercado”, “Rentabilidad”, “Oferta y Demanda”. Los conflictos de intereses, no son únicamente el producto de luchas por el control de recursos monetarios o energéticos; es también un combate por el “corazón de los hombres”; esto es, un asunto espiritual.

Irán es una Nación milenaria – un Gran Imperio – que conoce a Occidente desde sus orígenes. Ha luchado contra griegos y romanos; pero también con caballeros cristianos y con ejércitos de ocupación modernos. Y no tiene miedo a una raza pedante, prepotente y criminal; está decidida a enfrentarla, aunque con ello, le vaya la vida. Lo que hoy observamos, es el producto de una larga evolución, que no se puede ignorar ni soslayar, hablando de la suba del índice Dow Jones. No son tontos los iraníes, se sentarán a negociar cuando hayan demostrado que no son cobardes ni cipayos, que saben pelear y morir. Son astutos y pragmáticos a su modo, que definitivamente, no es el nuestro.

Rusia y China deben sostener a Irán. Si Israel y Estados Unidos derrocan al Régimen Islámico y mediante un títere – por ejemplo el vástago playboy del Sha – controlan el centro de Asia, la lucha por la hegemonía se les volverá francamente desfavorable. Teherán lo sabe, y por eso contrataca con furia. Si el conflicto se prolonga, tiene chances de poner a Donald Trump de rodillas, rompiendo su frente interno y desacreditando al Sionismo, quitándole dos armas esenciales de su propaganda de guerra: la sensación de invulnerabilidad y la victimización. El liderazgo persa, ha comprendido que el tiempo es una dimensión esencial para la Victoria y para la supervivencia.

Esta Guerra es distinta; o mejor dicho, diferente a las que Europa y Estados Unidos hubieran querido librar. Como en Indochina, Irak y Afganistán, la dinámica de los acontecimientos no favorece a los líderes occidentales, que – por otro lado – no pueden registrar sus fracasos, como capital cognitivo a su favor, nublados como están por su soberbia y su ignorancia. El Materialismo y el Relativismo distorsionan las posibilidades que tienen en París, Londres y Washington – también en Tel Aviv – para calibrar correctamente sus recursos militares y diplomáticos a largo plazo. Hay fuerzas que han subestimado y que ahora se ponen en activo sobre el tablero, rompiendo los equilibrios en su contra. La “Barbarie” ha cambiado de bando, porque espiritualmente Oriente es superior; probablemente – salvo por quinientos años – siempre lo haya sido.